Los embudos representan las distintas etapas por las que pasa un cliente, desde el primer contacto hasta convertirse en un defensor de la marca. Primero, el embudo de atracción busca atraer a nuevos clientes mediante contenido relevante y estrategias de marketing. Luego, el embudo de conversión convierte a los visitantes en leads cualificados, y el embudo de cierre se enfoca en transformar esos leads en clientes. Después, el embudo de fidelización trabaja para mantener la satisfacción y compromiso de los clientes, mientras que el embudo de promoción los convierte en defensores activos, creando un ciclo continuo que impulsa el crecimiento del negocio.