En un hilo anterior inicié la discusión en torno a algunas problemáticas a la hora de concebir un proyecto de nuevo web para una organización empresarial. Hoy me gustaría ofreceros un análisis posterior en el que proponer algunos puntos de fricción que he identificado. En esta segunda derivada os voy a desgranar lo que he venido en llamar “la tiranía de los diseñadores web”, dicho sea de paso con el mayor de los respetos. De hecho, como explico más abajo, creo que el concepto de diseñador web está de hecho mal enfocado.
Hasta el momento he conseguido identificar, al menos, los siguientes puntos críticos:
- Uno de los errores principales consiste en considerar que una web es como un folleto de papel. Nada más alejado de la realidad. Ambos soportes pueden tener similitudes, pero sus diversas características los diferencian bastante. En una web se pretende una interacción que no se puede esperar en un folleto.
- Por otra parte, se fabrican webs que no son SEO-friendly. Esto nos castiga con cero visibilidad en buscadores. Haciendo un símil con las tiendas físicas, es como si abrieramos nuestro negocio en un local con el escaparate hacia el callejón de detrás, con las luces apagadas y la puerta cerrada.
- Sin una mínima aplicación de criterios SEO para hacer de pegamento entre código, diseño y contenido, las webs están condenadas al abismo de las SERP. No siempre hace falta ser un experto internacional de SEO, pero al menos disponer de unos conocimientos básicos e indispensables para ser profesionalmente competitivos.
- Por mucho tiempo se ha considerado diseño web al trabajo de los creativos gráficos, marginando y/o ignorando la labor de los profesionales del marketing y del SEO, por poner un ejemplo. Quizá el error de partida haya sido denominar diseño a la construcción de una web, cuando en realidad se trata del fruto del trabajo de un equipo multidisciplinar de profesionales.
- En cuanto al contenido, muchas veces se ha dejado en manos del cliente, que ha transmitido los mensajes como buenamente ha podido, o ha facilitado contenido promocional que se ha trasladado desde los folletos en papel a la pantalla sin ningún filtro ni criterio estratégico. En los tiempos actuales, subestimar el valor del contenido garantiza el fracaso.
- Hablando de contenido, la gasolina del inbound marketing, no podemos olvidarnos del cliente objetivo. Una correcta definición de buyer persona, en continua revisión, es indispensable antes de hacer nada.
- Desde la perspectiva del cliente, con frecuencia las empresas medianas y pequeñas no aspiran a obtener una plataforma de marketing cuando abordan la construcción de una nueva web, que es lo que realmente necesitan para crecer o afianzar su negocio.
- No es de recibo que toda tu imagen y tu mensaje estén a merced de los impulsos y gustos personales de un diseñador gráfico. Créeme, esto sucede con mucha más frecuencia e intensidad de lo que puedes imaginar. Una web no puede ser fruto de decisiones basadas en gustos personales o exclusivamente estéticos, sino en cumplir tus objetivos de negocio. Claro está que hay que hacerla web en la medida de lo posible, pero su razón de ser es vender, directa o indirectamente.
Podríamos concluir que buena parte del problema es fruto de aplicar un método “diseñador-centrista” a la hora de resolver una web, al margen del error de concepto de no concebirla como el mejor de nuestros comerciales, atención al cliente, servicio técnico, equipo de prensa…
La trampa de las plantillas y las webs low cost
Un caso muy particular es el de las plantillas y webs low cost. Proliferan agencias que ofrecen webs muy baratas, a veces incluso gratuitas, basadas en la aplicación de plantillas genéricas de un CMS como WordPress. Este tipo de producto no suele ser el más indicado para cumplir con las expectativas mínimas que debe cubrir un sitio web empresarial. Se tratará de una solución adecuada únicamente si los profesionales involucrados realizan una labor adicional de optimización y personalización. Sólo de este modo podremos disponer de elementos apropiados para la conversión o el posicionamiento, por poner un ejemplo. Pero claro, estas labores suponen un sobrecoste que impide que sigan tratándose de soluciones low cost.
Por otra parte, también hay otros casos de empresas que ofrecen un panel de control desde el que construir la web uno mismo. En estos productos no merece la pena ni detenerse. Son una forma de autoengañarse. Si alguien cree que con una inversión simbólica en una de estas webs con panel do it yourself va a conseguir un producto capaz de posicionarse en los buscadores, atraer clientes potenciales y hacer negocio, es un alma cándida.
En fin, todo este rollo no tiene sentido sin tu opinión y aportación. ¿Se te ocurren más errores de base a la hora de planificar un nuevo web? ¿Hay algo en lo que no estés totalmente de acuerdo? Qué me decís, @kestrada, @Oscar1, @Lucila-Andimol, @anaaldea…