Un buen correo de alto rendimiento debe perseguir un objetivo claro a la persona adecuada. Además, llamar la atención visualmente (incluyendo colores y logotipos en medida que sea posible). Deben presentarse como una propuesta a la resolución de un problema o necesidad; que a la llamada a la acción se haya llegado de forma orgánica y desde el completo interés de quien está recibiendo dicho correo, y muy importante, además, que la acción sea concreta, bien dirigida y libre de errores de redireccionamiento, apertura de nuevas páginas, inicio de software instalado en el dispositivo, etc., para evitar generar frustración.
